Salud

Quiero bajar de peso pero no puedo controlar esta “necesidad” por comer.

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La ansiedad es una alteración del ánimo que afecta nuestra cotidianidad. Sentimos un descontrol sobre algunas respuestas de nuestro organismo, muchas veces expresado en un apetito constante e insaciable a lo largo del día. Es la ansiedad por comer que boicotea todo intento de dieta para alcanzar o mantener un peso adecuado.

El funcionamiento metabólico normal es el proceso de obtención y aprovechamiento de energía, cuando ingerimos alimentos por ansiedad, ocurre la ralentización metabólica que promueve la ganancia inadecuada de peso. Estas consecuencias se evidencian en las personas que pasan el día entero “picando” cualquier tipo de alimentos entre comidas o incluso no consumir, en ocasiones, una comida fuerte. El resultado es el mismo: no se pierden, se ganan kilos muy a nuestro pesar.

Hacer cinco comidas diarias.

Así rompemos los procesos de ayuno que estimulan el enlentecimiento del metabolismo. Ingiere tres comidas principales con una distribución adecuada de la energía diaria requerida: desayuno 30 %, almuerzo 35 %, cena 25 %, y dos meriendas de 5 % cada una, a media mañana y media tarde, según los niveles de actividad física de cada persona.

Ingerir una cantidad óptima de líquido.

Las personas ansiosas tienden a confundir la señal de sed con las señales de hambre, prefiriendo consumir alimentos en vez de líquidos. Ingerir durante el día un vaso de agua cada 2 horas. De esta forma no solamente te alejarás del consumo innecesario de alimentos, también garantizarás hidratarte correctamente.

Otro beneficio de los líquidos es que aumenta la velocidad de filtración renal, promoviendo la excreción de sustancias de desecho con mayor facilidad a través de la orina.

Incrementar el consumo de fibra.

La fibra se encuentra de forma natural en los vegetales, leguminosa y frutas. Su consumo regular, sobre todo la insoluble, normaliza el tránsito intestinal, protege la flora normal del intestino y su paso por este es más lento, favoreciendo la absorción de nutrientes y prolongando la sensación de llenura y saciedad. Además, el consumo de fibra disminuye el colesterol, ayuda a la normalización de los niveles de glucosa y controla el estreñimiento.

Mejorar el hábito de consumo del alimento.

Come en un entorno armónico, tranquilo y sin elementos distractores como el televisor, teléfono o computadora. Aliméntate de forma pausada y con bocados pequeños. Aprecia las características del alimento a través de los sentidos, así incrementarás el apetito durante su ingesta y lo asimilarás de una forma más saludable.

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